EL
LADRÓN PARAPENTISTA
Había un hombre, Anonimus,
muy pobre que vivía en una isla llamada Ermene que estaba situado en el norte
de Tailandia. Su frase preferida era plata o plomo y como no tenía trabajo para
no aburrirse iba por la calle riendo de las caras cuando le preguntaban eso.
El hombre tenía 54 años y
antes tenía un trabajo, de cartero. Para llevar las cartas a otros pueblos iba
en parapente. Un día, un hombre de Siria le dijo que había una casa donde
habían unos diamantes y que valían 10000 euros y le dio una llave para entrar a
la casa.
Anonimus lo aceptó y le
dijo dónde estaba la casa. El hombre le contestó que estaba en San Andreas.
Anonimus le dijo que iba a ir en parapente.
Después fue a preparar el
parapente que tenía escondido en la playa Willi.
El próximo día fue a la
montaña más alta de Tailandia y se puso el parapente. De pronto cogió
carrerilla y saltó por la montaña.
Estuvo dos horas en el
aire y llegó por fin a la casa en la que iba a robar es decir la casa que
estaba en San Andreas. Cuando llegó se dio cuenta de que la casa estaba al otro
lado del río, o sea, que tenía que cruzarlo. El hombre se puso muy triste pero
no se dio por vencido. Saltó al agua y nadó lo más rápido posible y encontró un
cuerno de mamut .Por lo contrario se le cayó la lupa que cogió de la casa. Le
daba igual y por eso siguió con el plan. Cuando llegó al portal sacó la llave
del bolsillo y abrió la puerta. Entró a casa y vio que no había nadie.
Entonces rápidamente registró la casa y lo encontró en el segundo piso en un
cuarto muy oscuro y grande.
En ese cuarto había un
rinoceronte esperándole y el hombre se puso muy nervioso y le dijo:
Entonces el rinoceronte
llorando y muy triste saltó por la ventana, murió. El hombre muy aliviado cogió el tesoro
y saltó encima del rinoceronte.
Cuando salió del pueblo
había un elefante esperando. El elefante le llevó hasta Hawaii. El hombre se
sintió muy avergonzado cuando llegó a Hawai porque todos se reían de él.
Pero el hombre siguió con
su camino hasta llegar a su pueblo, Ermene . En el pueblo había cientos
de personas mirando sorprendidos. Entonces el elefante vio a una vaca y muy
alterado le salto encima. El hombre tuvo mucha suerte porque saltó encima de la
paja. Entonces Anonimus fue donde el sirio. El sirio le intentó quitar el
tesoro pero entonces llegó el elefante y le clavó el cuerno.
El hombre como era muy
sentimental empezó a llorar y los dos, el elefante y Anonmimus se fueron a
Dildo volando y compraron un kebab y una casa para vivir juntos.
EL BOSQUE PROHIBIDO
Era la historia de un niño que tenía solo siete años, le
hacian bullyng. Su lugar favorito era un bosque que estaba cerca de su pueblo.
Cuando se sentía estresado iba al bosque a relajarse porque estaba desierta.
Un día sus “amigos” le dieron la paliza de su vida. Y
cuando fue al bosque sus amigos le siguieron. “Para que sus amigos” no le
encontraran, fue a lo profundo del bosque.
Perdió a sus amigos de vista, y se relajó. Vio un cartel que ponía:
“Advertencia : área restringida”. Él como era muy curioso, ignoró el cartel y
entró al centro. Cuando más lejos iba más, oscurecía y más se perdía.
Empezó a ver escarabajos, abejas… entre los árboles. Cada vez iba más adentro y
más adentro, y en el fondo encontró un gran robusto árbol, el más grande
que había visto en su vida. Sentía una presencia detrás de él y cuando se giró
vio que todo el suelo estaba plagado de bichos. Los bichos empezaron a subirse
por las piernas del chico. Se quedó petrificado. Y los bichos empezaron a comérselo
vivo.
Él gritó y murió.
Después de tres días , sus padres fueron con la policía al
bosque, porque sabían que era su lugar favorito. Después de media hora de
busqueda, vieron un cartel que ponía; Area restringida! Que era el mismo de
antes. Los padres también sabían que su hijo era muy curioso y que había
entrado al centro del bosque. Pero los policías les dijeron que ellos no
pasarían, y los padres decidieron entrar corriendo a por su hijo. Los padres
llegaron demasiado tarde, vieron el esqueleto de su hijo muerto. Se pusieron de
rodillas llorando y tocaron los huesos de su hijo. Y al tocar los huesos,
empezaron a subir bichos, por sus brazos y por todo su cuerpo, mientras los
devoraban. Con una muerte lenta y dolorosa. El pueblo al final decidió poner
carteles antes del entrar al bosque y en el centro también al lado del cartel
viejo.
LA TORTUGA ESCALADORA
Era un día caluroso como
todos los demás días de verano. Me despertaba con fuerzas suficientes como para
salir del mar para escalar la palmera más alta de la playa. Sabía que era algo
más que difícil, pero, como me gustaban los retos sería un gran logro
para mí. Todos los días intentaba subirla y cada vez lograba subir un poquito
más, aunque mis patitas no eran lo suficientemente fuertes para llegar ni a la
mitad.
A finales de agosto, notaba el árbol un poco raro; y era más
fácil subirlo porque tenía agujeros para apoyar mis patitas. Hasta que un día
vi como dos hombres tiraban el árbol. Fui hacia ellos y les pregunté porque
estaban tirando el árbol. Pero como no me entendieron se fueron con él.
En
un momento apareció un viejo abuelo y dejó su bastón donde estaba el árbol. Le
pregunté por qué había dejado el bastón allí y me contestó que debajo de ese
árbol estaba enterrada su mujer porque cuando eran jóvenes iban siempre a
intentar escalarlo.
UNA NUEVA HISTORIA
Era un día caluroso de verano, con temperaturas que no eran
nada habituales en Finlandia. Las clases ya habían acabado en y como era normal
todos los niños jugaban en el parque, en la piscina…
Jaime y su querido abuelo, Joxe, estaban dando una vuelta
alrededor del lago que normalmente solía estar helado. Los dos caminaban
tranquilamente hasta que decidieron sentarse en un banco. El banco estaba
recién pintado, por desgracia no se dieron cuenta y Jaime se sentó como si
nada. Joxe dejó el bastón a un lado e hizo lo mismo que su nieto. Empezaron a
hablar sobre diversos temas como por ejemplo de sus familiares o sobre el mundo
que les rodeaba.
- Abuelo y cómo acabaste viviendo aquí, en Turcu, si tu
origen es el País Vasco?
- Mira Jaime ya tienes 13 años recién cumplidos y es hora
de que te cuente la historia. Yo pertenecía a una familia con bastante dinero,
aunque no lo pareciera. Mi madre era abogada y mi padre era comercial. Por
culpa del trabajo de mi padre andábamos de aquí para allá alrededor del mundo no
solíamos estar más de dos meses en cada lugar. Al cumplir los 15 años, mi
padre, tu bisabuelo, me apuntó a un internado en Inglaterra. Allí conocí a una
mujer bellísima.
- La abuela?
- No, no era tu abuela. Era su hermana, la tía abuela
Marian. Después de pasar un año en aquel internado mi padre murió de cáncer de
pulmón. Murió aquí en Turku y vine a su entierro. Aquí conocí a tu abuela, era
tan bella, que me enamoré al instante, aunque, al principio creía que era
Marian, pero enseguida me di cuenta de que no era ella.
- ¿Y no pudiste decirle adiós a tu padre?
- No, estaba en Inglaterra cuando todo esto surgió, me
siento culpable por ello, me gustaría pasar con él los últimos días que le
quedaban. Pero eso ya pasó y tenía que seguir con mi vida. Entonces, me declare
a tu abuela lo recuerdo a la perfección era un jueves por la tarde aquí en este
mismo parque. Y ella dijo que sí. Fuimos a viajar por el mundo como viaje de
novios, aquel maravilloso mundo y al mismo tiempo tan diferente en muchos
lugares.
-Y luego volvisteis aquí y os quedasteis a vivir aquí
-Eso es.
-Y por qué aquí y no en el país vasco?
-Por que ella tenía familia aquí y yo no tenía a nadie
allí.
-Bueno se está anocheciendo tendremos que irnos.
Se levantaron y se dieron cuenta de
que tenían todo el pantalón manchado de pintura. Sabían qué les diría algo la
abuela y su madre pero aun así volvieron felices a casa.